Ir al contenido principal

Diablo se convierte en el golpe que el cine de acción mexicano necesitaba

Fotograma 24
Fotograma 24

cada día, una historia nueva en movimiento
COLUMNA

Diablo se convierte en el golpe que el cine de acción mexicano necesitaba

Imagen principal de la nota
Diablo | Pinterest

Cuando apareció Diablo, muchos pensaron que era otra película más de peleas, golpes y velocidad. Pero lo que nos propone va más allá. En un momento en que el cine comercial tiende a repetirse, esta cinta respira con otra energía: homenaje al género, pero con corazón.

Desde el primer instante, el ritmo te coloca en medio de la adrenalina, y la violencia adquiere textura: no solo golpes por golpes, sino caos con sentido. Hay una línea que separa el exceso estilizado de lo gratuito, y Diablo la camina con cierta gracia. Y aunque no estemos ante una obra de arte implacable, sí ante una “buena” obra de género que entiende su lugar: divertir, mover, pero también dejar una memoria.

Lo interesante es que la película no tiene miedo de reconocer que el público de hoy no solo quiere explosiones, quiere emoción, querer-querer. Y en esa búsqueda, logra que el protagonista no sea solo el tipo fuerte del guión, sino alguien con pasado, con fallas, con heridas que aún sangran. Esa vulnerabilidad hace que el espectáculo —ese espectáculo coreografiado de peleas y caos— importe de verdad.

Me parece significativo que en 2025 hablemos de una película de acción latinoamericana que se atreve a tener “alma”. Porque muchas veces el cine de género aquí se siente como si estuviera jugando a imitar modelos externos. Diablo no ignora sus referencias, pero las adapta —las rehace para nosotros, con textura local, con áspero y con sudor. Eso resuena.

Ahora bien: no todo es perfecto. En su segundo acto se nota que la mecánica de “más grande, más fuerte” se acerca a lo genérico. En algún momento te preguntas: ¿y ahora qué más vamos a ver? Pero el film recupera el pulso en el tramo final, cuando la historia personal del protagonista se asoma por debajo del ruido de los puños. Y ahí está el acierto: cuando el grito se convierte en algo íntimo.

La audiencia lo ha recibido bien en crítica de género, aunque no ha explotado en taquilla global —y quizás eso es otro síntoma. A veces, lo que hace ruido en los medios masivos no es lo que hace latir el corazón del cine de acción verdadero. Que esta cinta exista ya es un pequeño triunfo.

Porque en un año saturado de remakes, de franquicias, de fórmulas seguras, Diablo dice: “mira, se puede gastar energía, músculo, presupuesto, y aún así cuidar lo humano”. Y eso, para mí, ya la vuelve llamativa. No porque sea perfecta, sino porque arriesga un poco más.

© Fotograma 24
Diseño: Plantilla — Fotograma 24

Comentarios

Entradas populares de este blog

Good boy: Un experimento interesante (Reseña)

Netflix confirma el estreno de “Elvis” para el 2 de diciembre